miércoles, 27 de mayo de 2015

Adaptándome, que es gerundio

Es curioso que después de llevar más de un año sin publicar en el blog  sea este título el primero que se me ocurre.
Supongo que se debe a la falta de costumbre, al miedo al folio en blanco o quizá sea el restultado de una autojustificación no pedida que, por supuesto, manifiesta culpabilidad.

La verdad es que, aunque sea un tópico, tempus fugit... y sin darme ni cuenta llevo aquí más de un año. Un año intenso, de emociones nuevas, viajes múltiples y un cambio de vida importante. Un año con un balance positivo. Un año irrepetible.


Burla burlando he llegado a mi tercer párrafo. No esta mal para empezar. Ahora que estoy en un momento de retos personales, de situarme constantemente fuera de la zona de confort, me voy a comprometer a resucitar el blog. Estoy segura que lo puedo conseguir :)


jueves, 20 de marzo de 2014

Con el pie izquierdo?

Si yo fuese una persona pesimista diría que no hemos podido empezar con peor pie en México. Ayer, según llegamos Joan comenzó q sentirse mal y después de "convencerle" de que teníamos que ir a un hospital tuvo un infarto mientras le estaban haciendo las pruebas diagnósticas, lo cual es de tener muchísima suerte porque si a mi me da un infarto que lo haga mientras estoy rodada de un fantástico equipo de cardiología.Después del susto, del cateterísmo y de algunos millones de pruebas más, hoy ha dormido y a estas horas está animado y con este buen aspecto.

Y, a pesar de estar tan lejos me he sentido arropadísima por vosotros. Que me habéis mandado rezos, buenos deseos y poderosas energías. Tenemos mucha suerte y una familia y amigos de lo bueno lo mejor. De lo mejor lo superior.

Los gitanos dicen que no quieren buenos comienzos para sus hijos. Si esto es verdad... nos espera un maravilloso tiempo aquí... :)

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martes, 4 de marzo de 2014

La Casa Azul

Si hay un lugar que me apeteciera conocer en el DF, este era La Casa Azul, la que fuera la vivienda de mi adorada Frida Kalho. Así que, en mi primer domingo en la ciudad, prontito en la mañana (el término "prontito" adquiere aquí un nuevo significado) nos dirigimos a Coyoacán (el lugar de los dueños de los coyotes), un barrio precioso, bohemio y alegre. El lugar donde Hernán Cortés estableció la sede de "La nueva España"

Una vez allí y, ya que llegamos antes de tiempo aprovechamos para desayunar en una esquina del parque. El nombre del restaurante: "la esquina de los milagros", un lugar encantador en el que la gente desayuna como campeones desde frijoles a tostadas francesas, y donde hay actuaciones musicales una detrás de otra con mejor o peor fortuna musical.

Tras el potente desayuno, nos encaminamos a la casa de Frida. Aguantamos una cola importante y por fin, entramos. Eso si, apercibidos de que no podemos comer chicle y que tenemos que pagar para hacer fotos.

Una vez cumplidas las normas, entramos en el mágico mundo de Frida: paredes azules dándonos la bienvenida, frases y "recaos" en las paredes: 

"Pies, para que os quiero si tengo algas para volar" 

Por toda la casa se siente su espíritu. Su dolor por sus embarazos fallidos, por las secuelas del terrible accidente que le provocó 32 operaciones, su infancia solitaria, sus sueños y deseos (aunque ella siempre decía que no pintaba sueños sino simplemente su vida), su adoración por Diego Rivera, sus inquietudes y todo su talento.

En la casa se pueden ver los corsés que tuvo que llevar durante toda la vida, sus maravillosos vestidos bordados de colores, sus pendientes largos, sus almohadones floreados. Dos relojes sobre una mesa rezan: "se rompieron las horas". Uno le recordaba uno de esos días trágicos en su vida, el que supo del engaño de Diego con su hermana Cristina. El otro, un día feliz, el de su segundo matrimonio con Rivera.

Entro en una inmensa habitación teñida de azul. Con una luz que casi daña de lo intensa. En la habitación está su silla de ruedas y el inmenso caballete de madera que le regaló Rockefeller. Cierro los ojos y no me cuesta creer a quienes dicen que por las noches se escuchan lamentos. Yo, de hecho, la siento alli. En su casa azul. En ese universo propio entre los colores de Coyoacán. Entre la multitud que la visita, el jaleo y el ruido. Ella sigue allí...



Entre irse y quedarse



Entre irse y quedarse duda el día
enamorado de su transparencia
La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.

Todo es visible y todo es elusivo
todo está cerca y todo es intocable

Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus  nombres.

Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre

La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos

En el centro de un ojo me descubro:
no me mira, me miro en su mirada.
Se disipa el instante. Sin moverme
yo me quedo y me voy: soy una pausa

Octavio Paz

México lindo y querido...

Hace menos de tres meses que Joan me dijo que quizá habría una oportunidad profesional para él en México. Y, desde entonces, mi vida ha estado en el epicentro de un "sismo" que dirían por alli.

Emociones encontradas, deseos de cambio, de nueva vida, pena de no poderse llevar los afectos en la maleta, logísticas variadas, búsqueda de piso, investigación sobre nuestra nueva ciudad… en muchos momentos he sentido el cerebro fuera de cobertura, y un poco de humo que me salía por las orejas…

Al final describiría este proceso con una palabra: ilusión. Ilusión por mudarme a un país que me fascina, que conocí por primera vez el año pasado y que estoy segura que me va a aportar mucho.

De momento, me ha hecho ponerme delante del ordenador y comenzar, de nuevo, un blog. Un blog en el que espero reflejar lo que va a ser mi vida en estos próximos dos años. Las nuevas sensaciones, las diferencias culturales, climatológicas, ideomáticas. Y si, al menos, ha hecho que de nuevo sea consciente de mi débil memoria y de lo necesario que es que refleje sobre la pantalla lo que no quiero que el olvido se lleve, ya hemos conseguido algo.

Y por esto estoy aquí. De nuevo.